Se resiste A MORIR

LA CALLE DIONISIO RODRÍGUEZ, NOMBRADA ASÍ EN HONOR AL ILUSTRE IMPRESOR TAPATÍO, VENCE EL PASO DEL TIEMPO Y TODAS SUS ADVERSIDADES.

Por DAVID Velásquez

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Sabe usted a quién está dedicada la calle por donde vive?Quizás ese personaje fue un político destacado, un poeta afamado, un escritor, un pintor, un activista, un santo o un revolucionario. Generalmente, una calle se nombra en memoria de algún ciudadano ilustre, alguien por quien sus obras hablan y de quien se busca, sea recordado por siempre.

Tal es el caso de Don Dionisio Rodríguez, ilustre impresor de Guadalajara, México, durante el siglo XIX. Por sus innumerables obras en apoyo de la juventud, sus actividades en pro de la construcción de escuelas, hospitales, la penitenciaria del Estado y la Escuela de Artes y Oficios, es reconocido como uno de los grandes benefactores en la historia de ese estado del occidente del país.

Para este abogado, político e impulsor de la cultura y la imprenta, se dedicó una de las calles más importantes en la ciudad, y una de las más tradicionales. Transcurría el año de 1897, cuando el Ayuntamiento de Guadalajara tuvo a bien aprobar las propuestas de los regidores Andrés Arroyo de Anda (redactor de la Corona Fúnebre de Dionisio Rodríguez), Enrique Álvarez del Castillo y Francisco Izábal Iriarte, para cambiar la nomenclatura de algunas de las calles de la ciudad.

Para evitar los nombres “disparatados y estrambóticos, y evitar producir la confusión que resultaría de cambiar totalmente la nomenclatura de las calles”, menciona el documento oficial, se procedió a hacer en los cambios en los casos de: “tratarse de nombres disparatados, por ya no existir el edificio o establecimiento que daba nombre a la calle, y a las que llevaran nombres que ya tenían otras”.

Se mencionan además en el texto, cambios en la numeración, agregando que la primera cuadra empezaría con el cardinal 1, la segunda con el 51, la tercera con el 101, la cuarta con el 151, y así sucesivamente. Se agregó que los números derechos se colocarían al lado derecho de la calle, mientras que los impares irían al lado izquierdo. Desde ese entonces, la ciudad se dividió en cuatro cuadrantes o secciones, de manera que resultara más fácil su identificación.

En el cuadrante sur, una de las vías que cambio su nombre fue la “Calle de la Horca”, a la que se nombró desde entonces “Calle de Dionisio Rodríguez”, como homenaje al gran personaje e impresor tapatío. En la actualidad, casi 113 años después, la calle Dionisio Rodríguez es una de las más importantes y tradicionales en la localidad.

Esta vía da inicio en la Calzada Independencia, justo en medio del popular Mercado Libertad (mejor conocido como San Juan de Dios) y el Hospicio Cabañas, obra arquitectónica declarada como Patrimonio Cultural de la Humanidad, por la UNESCO. Nombrado Benemérito del Estado de Jalisco, el 2 de mayo de 1877, apenas un día después de su muerte, Dionisio Rodríguez dejó tras de si un importante legado que es venerado a diario con esta extensa calle que recorre gran parte del oriente de la ciudad.

Negocios antiguos, y de mucho arraigo se localizan en esta calle. Obviamente, no podían faltar los negocios gráficos. Uno de ellos se ubica en el número 406, casi esquina con Leona Vicario. Ahí, se comercializan lona impresa y rótulos. Bordeada por fincas antiguas, la calle Dionisio Rodríguez es única en toda la ciudad porque reúne además a decenas de peleterías, negocios dedicados a la venta de piel, cuero, e insumos para la fabricación y reparación de calzado.

Hay que destacar que en toda su extensión, que es superior a 64 cuadras, la calle está cortada prácticamente en cinco tramos, pero aún así, no pierde su importancia y se ha resistido históricamente a desaparecer. El primer tramo lo abarca desde la Calzada Independencia a Esteban Loera, donde en su mayoría reúne a una gran cantidad de comercios como tiendas de regalos, panaderías, ferreterías, farmacias, escuelas y varios estacionamientos. Ahí, la calle prácticamente choca con una famosa papelería y con el Templo de San Felipe.

Once cuadras después, cruza con Juan De Dios Robledo, sitio donde se localiza un Centro de Capacitación para el Trabajo. ¿Coincidencia? Quizás, pero este lugar recuerda los esfuerzos que Don Dionisio Rodríguez hizo en el siglo XIX para que los desamparados aprendieran a trabajar, en ese entonces, en la Escuela de Artes y Oficios, que él mismo dirigió.

Al proseguir por la ruta, se empieza dar paso a un perfil mucho más habitacional. De nuevo, la calle de Dionisio Rodríguez tiene un corte más, ahora en su cruce con Guelatao. Después de unos 20 metros, la calle vuelve a retomar su sentido con rumbo al oriente de Guadalajara en una vía mucho más amplia.
El cuarto tramo tiene una extensión de 27 cuadras, hasta su cruce con Guinea. Finalmente,

Dionisio Rodríguez recorre dos cuadras más para llegar a su fin al cruce con la calle Sucre. Aproximadamente, el trayecto en vehículo por toda la extensión de la calle Dionisio Rodríguez, es de alrededor de 25 minutos.

Para dar un ejemplo más de la importancia de esta arteria, cabe hacer mención que la calle dedicada a este ilustre tapatío, tiene incluso un poco de mayor extensión que su avenida paralela: Javier Mina, que es una de las más importantes de Guadalajara.

Esta es la calle Dionisio Rodríguez, camino que a diario honra la memoria del benefactor e impresor más importante de Guadalajara en el siglo XIX. Bg

Negocios antiguos,
y de mucho arraigo se localizan en esta calle. Obviamente, no podían faltar los negocios gráficos.

 



 


en toda su extensión, que es superior a 64 cuadras, la calle está cortada prácticamente en cinco tramos



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